Locos por el cine
«No es la primera vez que
pasa. Los niños no distinguen la realidad de la ficción. Ven una película de
superhéroes y saltan por las ventanas, invaden edificios incendiados en busca
de supervivientes a pesar de los gritos del jefe de bomberos y de su propia
madre, pobre, que lo soltó por un instante de la mano. Qué tragedia.»
«Fíjate si no en las
consecuencias del género negro. Las ideas que ha dado a esos locos, asesinos en
serie sin escrúpulos que diseccionan vivos a sus víctimas como en un juego del
que saldrán incólumes. Porque, aunque mueran con la peor de las muertes, al año
siguiente vuelven a protagonizar otra película, completamente rehabilitados
como si nunca hubieran roto un plato.»
Los dos viejos siguen
rumiando sus reflexiones por los pasillos. El más alto siente un tirón en su
capa roja, que se enreda en el banco donde se sienta el que, siguiendo la
tradición de todos los psiquiátricos, encarna a Napoleón. Intenta zafarse, pero
el párkinson se lo impide. «Los héroes no debíamos pasar por esto».
El renquear de los dos
hombres se acompaña de una música tenue y un fundido en negro que lo significa
todo.
Elena Marqués Núñez (Sevilla)

